Al norte tiene la frontera política con Francia, concretamente con las comarcas gasconas de Arieja, Comenge y Coserans. Esta doble frontera le ha dado una personalidad propia, un carácter particular que se refleja no solo en su naturaleza y su historia, sino también en aspectos tan cotidianos como la lengua, las tradiciones o las fiestas. Territorio de intercambio cultural, de hermanamiento entre dos culturas, con un carácter rico, abierto y amable, desde la casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa, invita al visitante a conocer sus secretos.
Naturaleza de la Val d'Aran
El clima atlántico de alta montaña, tan escaso en la península Ibérica, hace de la Val d'Aran una zona única, privilegiada en medio del Pirineo. Sus altas montañas seducen al visitante con un paisaje alpino, con su flora y la fauna características: frondosos bosques de abetos gigantes, la haya, el "pi roig" (pino rojo) y vegetación exuberante que acoge a especies tan singulares como el urogallo, hoy en peligro de extinción. Una naturaleza generosa alimentada por abundantes cursos de agua, lagos y ríos que desembocan tanto en el Atlántico (el Garona, en el estuario de la Gironda , en Burdeos) como en el Mediterráneo (el Noguera Pallaresa). Desde la casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa, los espacios naturales se suceden ininterrumpidamente y la belleza se encuentra por todas partes, a cada paso.
La Val d'Aran cuenta con valles adyacentes al del Garona y estribaciones que permiten la realización de deliciosas excursiones, como las que recorren la exuberante ribera del Aiguamog o la que transcurre por la orilla del río Valarties, paraíso de los aficionados a la pesca de la trucha. Desde la casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa, también es imprescindible acercarse al magnífico bosque de abetos de L'Artiga de Lin o recorrer la ribera del Toran, su bosque de hayas, abetos y abedules y los preciosos pueblos de Sant Joan y Canejan.
Historia de la Val d'Aran
Los habitantes de la Val d'Aran han disfrutado desde antiguo del derecho a decidir sobre sus propios asuntos. Su vinculación a Catalunya arranca ya del siglo XII, cuando el tratado "d'Emparança" pone fundamento legal a esta fructífera relación con Alfonso I. Más tarde rinden vasallaje a Jaime I el Conquistador, que les concede el privilegio llamado "Era Querimonia" (1313), texto legislativo que ordena la vida aranesa hasta la implantación provincial en 1834. Desde entonces han pertenecido ininterrumpidamente a Catalunya, salvo un breve periodo (1810-1815) de anexión napoleónica al departamento francés de "l'Haute Garonne", cuando la casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa fue el bastión de defensa catalán. Los soberanos de Aragón, y más tarde los españoles, respetaron los privilegios de la Val (Felipe V no la incluyó dentro de los Decretos de Nueva Planta) y las decisiones del Conselh Generau d'Aran (Consejo General de Aran) institución de gobierno del valle formada por seis consejeros, seis prohombres y un síndico, jefe de Gobierno y máximo representante de la comarca. Estos privilegios se guardan en el armario "Des Privilègis dera Val".
Cultura de la Val d'Aran
Desde la casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa se puede disfrutar del importantísimo legado artístico románico, concentrado sobre todo en las pequeñas iglesias parroquiales de los pueblos, que se caracterizan por su estilizado campanario. Estas iglesias, además del románico característico, presentan gran cantidad de elementos góticos y renacentistas que reflejan la evolución artística de la Val. Cabe destacar la iglesia parroquial de Sant Andreu, en Salardú, edificio románico del siglo XII-XIII con campanario octogonal, que alberga la talla del Cristo de Salardú, una de las obras más representativas del románico aranés. Desde la casa de alquiler en Valle Aran Çò de Ròsa se accede también con facilidad a la iglesia y las pinturas románicas de Santa Eulàlia d'Unha, y a las pinturas renacentistas de Sant Andrèu de Salardú y de Sant Martin d'Arró; así como a la policromía de una talla gótica del siglo XIV en Sant Andrèu de Casau y la casulla del siglo XVII de Sant Pèir d'Escunhau.
La casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa es ejemplo de uno de los edificios civiles, de carácter defensivo, que son otro de los atractivos artísticos de la Val d'Aran. En otro de ellos, La Tor d'eth Generau Martinhon ( La Torre del General Martiñón), se ha creado el Museu dera Val d'Aran, que hace una interpretación de la historia y la vida aranesa a través de objetos emblemáticos, como el armario "Des Privilègis dera Val" (de los privilegios del valle), también conocido como armario de las seis llaves, pues cada conseller (consejero) tenía una, y solo con las seis a la vez podía abrirse.
Lengua de la Val d'Aran
La lengua propia de la Val d'Aran es el aranés, una variante gascona de la lengua occitana, que se impuso durante la época medieval en el sur de Francia, en el norte de Catalunya y en el norte de Italia. Esta lengua, que contó con variantes de tanto prestigio cultural y literario como el gascón o el provenzal, hoy apenas se conserva en algunos puntos del suroeste francés y en la Val d'Aran, donde es hablada por más de 5.000 personas. Actualmente, el aranés goza de carácter oficial en el territorio de la Val y de cooficial en Catalunya, lo que le ha dado un empuje considerable y ha permitido que sea la lengua habitual de más del 90% de la población. En Gessa, ubicación de la casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa, se puede oír un buen aranés.
Tradiciones de la Val d'Aran
La cultura aranesa se inspira en su pasado para vivir su presente. Por eso da tanta importancia a las fiestas y las tradiciones, que hablan de los usos, costumbres, mitos y creencias de los habitantes de la Val desde tiempos ancestrales. Es por eso también que muchas de las fiestas y las tradiciones se ligan al ciclo estacional, ya sea agrario o ganadero. Desde la casa de alquiler Valle de Aran Çò de Ròsa se puede disfrutar de algunas de las fiestas más importantes, como son las "Magràs" (carnaval, el primer martes de febrero), la "Cremada d'eth Haro", de Les y la "Fiesta d'eth Taro", de Arties, en la que se quema un tronco de abeto de trece metros para celebrar el solsticio de verano (San Juan). |
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